jueves, 10 de julio de 2008

El perdón...



Sabes que has aceptado el perdón
cuando reconoces que no había nada qué perdonar.


Y ¿por qué no había nada? Pues porque toda vez que no perdonas, es señal de que sigues atado a un suceso, evento o acontecimiento que está en el pasado y el pasado NO EXISTE SALVO EN TU MENTE, por tanto estás ahora sintiendo una emoción provocada fuera del momento presente, cuando no perdonas no puedes estar en el presente, y al no poder estar atento al aquí y al ahora, lamentablemente tampoco puedes experimentar la paz de Dios, esa que sólo está en el momento presente, cuando estás con todo tu ser en este momento.

Aquí mismo, ahoritititita, donde no hay pasado, porque de haberlo estarías nuevamente escurriéndote a la oscuridad, entonces regresas al aquí y al ahora, y aquí y ahora es todo lo que existe, sólo en el presente puedes encontrarte con Dios, con el amor, el amor que siempre es presente.

Entonces donde lo real es Dios, el amor, la paz. Y donde lo irreal es todo lo que me aleja de Dios, resulta que cuando me andaba acordando de lo que me hicieron, me tornaron o me dijeron, todos esos recuerdos que están en mi mente que no hacen otra cosa que alejarme de Dios, quitarme la paz, son por tanto irreales.

Si son irreales, entonces no existen, y si no existen, entonces por qué debo yo seguir irritado por circunstancias ficticias. No hay lugar para el malestar, el enojo, rencor, resentimiento.

Ah pero es que a mí me hicieron.... wow.

Si todo lo que yo vivo, lo que percibo, fue antes proyectado en mi mente, entonces, pareciera como que yo programé una película, donde además de productor y director fuí actor, actor junto con los otros, así el villano, la víctima, el infeliz, el afortunado, todos los personajes, yo los proyecté.

No puedo más que aplaudirles por su extraordinaria actuación.

Un sueño no es menos irreal que una pesadilla, una película de Disney no es menos irreal que una de Hitchcock. Por qué debiera molestarme con los actores cuando las proyecciones de sueños o de películas no son reales. Los actores no me hicieron nada, no pueden hacerme nada.

Es como el espejo del que hablaba José Lorenzo cuando dice que yo mismo pongo las palabras en el prójimo, donde además no existe el prójimo, no existen los otros, siempre he sido UN SOLO SER. (Les recomiendo la lectura de Estamos de Acuerdo)
Por eso es que lo que doy a "supuestos otros" en realidad me lo doy a mi mismo, a mi Ser.

Entonces, qué es el perdón, cómo es que es la llave de la felicidad, cómo es que puede eliminar toda la creencia en el pecado (pecado significa separado de Dios) el perdón te libera de todas tus ilusiones y además sólo necesitas ACEPTARLO para tí, el perdón es la corrección que nos libera de la línea horizontal del tiempo-espacio, y te recuerda que el pasado ya pasó, ya fué, ya next, ya, sólo existe el aquí y ahora y en este presente sólo hay espacio para el amor.

Ah pero si puedo perdonar al mundo, pero a ese hijo de su madre no... wow...

jajaja, el perdón es como el embarazo: o todo o nada, no hay mujeres medio embarazadas, o están o no están; igualito, si haces excepciones, entonces no estas aceptando el perdón para ti mismo, porque aquí dar y recibir es lo mismo.

No te reserves nada, reconoce que siempre has sido tu y tu sueño, que tu mente te proyecta lo que experimentas. Tu mismo pusiste el guión de la película, no fue real. Y por tanto no te hicieron nada, nada, tu Santo Hijo de Dios no puedes ser amenazado, mucho menos atribulado, torturado, afligido. Tu estado natural es el amor, la paz y la felicidad y esos no te han sido quitados, ni te serán retirados jamás, porque no son del mundo, porque son tuyos desde siempre y por siempre.

Lo que percibiste como ataque, no ocurrió, así corrige este error y entrégalo al Espíritu Santo, para que la energía del error la transforme en amor, y cuando tu entregas tus errores al cielo, se te devuelven en rocío de amor que refresca tu alma para que brille tu luz.

Así...

así, entrégalo, su fortaleza es la tuya, entrégalo, no necesitas saber cómo cambiar tus sentimientos actuales, tu simple deseo de entregar tus errores al cielo es lo único que se precisa, entrégalo y así tu y yo


sabemos hoy que
has aceptado el perdón
al reconocer que
no había nada qué perdonar.
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