viernes, 13 de junio de 2008

Virgen otra vez


Aún y cuando no la escuches,
y mis dedos sean imperceptibles
en los contornos de tu ser
mi pasión reposa en el atardecer

Ese atardecer en las campanas de un nuevo día
que te traiga como el ángel de mi melodía
descendiendo por las escaleras de mi vida
y tenerte en mi cama al menos una mañana

Única y constante, perfecta y dispuesta
virgen otra vez, al placer de mi caricia
que revive en ti, a la adorada diosa
esa que fue mía una vez, en el nunca jamás


Moro
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