miércoles, 25 de junio de 2008

Ruptura de límites, Una Historia. Una Guerra 29 años después

Una Historia. Una Guerra 29 años después. XV Parte Laxitud de las reglas de la guerra
Tomado de la página de CICR, Comité Internacional de la Cruz Roja

La firme convicción de los salvadoreños de que hay que conceder protección especial a los civiles cedió ante la realidad de una guerra en la que los civiles en sí mismos constituyeron un blanco. Se ha documentado muy bien la larga lista de atrocidades en la que se consignan los numerosos casos de civiles inocentes que fueron sacrificados para ejercer presión adicional sobre el enemigo, a fin de obligarlo a rendirse. De entre las personas que fueron hechas prisioneras o que vivieron bajo el control del enemigo, el 15% recibió personalmente maltrato, el 8% fue herido físicamente y el 25% no fue tratado correctamente. Los abusos, los asesinatos y las mutilaciones de que fueron objeto los civiles constituyeron un instrumento psicológico utilizado para debilitar al enemigo y para desalentar el apoyo de los civiles al bando contrario.

Combatientes faltos de preparación y de formación en las reglas de la guerra
Los líderes que forzaron a los combatientes a llevar a cabo estas atrocidades so pena de sufrir las consecuencias por negarse a hacerlo aplicaron una tremenda presión a quienes participaban activamente en los combates. Muchos salvadoreños combatieron sin tener un conocimiento real de la misión. En los grupos de discusión los soldados gubernamentales hablaron abiertamente sobre cómo fueron presionados para ir al combate y cómo no recibieron una justificación clara para hacerlo. La mayoría de ellos consideraban que las elites y otra gente con poder definía los objetivos de la guerra y que a ellos los utilizaban para conseguir esos objetivos.
"Era ... una cuestión planeada por el alto mando ... Ello nos daban las armas. Así que a los pobres salvadoreños de los dos bandos los obligaban a luchar entre sí, como decía antes. Nunca sabíamos por qué peleábamos; peleábamos por los altos oficiales." (GD, ex soldado, Fuerzas Armadas, San Salvador).
"La política nos arrojó al conflicto y por eso combatimos. No sabíamos contra quién peleábamos." (GD, ex soldado, Fuerzas Armadas, San Salvador).

"Así es como lo he visto en mi mente. Vaya pregúntele a un general de los que dirigían la guerra en ese entonces; hoy es un empresario, hoy es un millonario; y los combatientes, ¿dónde están los combatientes? Hágale la misma pregunta a la gente del Frente y le dirán lo mismo. ¿Por qué? Ellos convencieron a la gente que vivía en el monte para que lucharan entre ellos, como dijo antes mi compañero. La misma carrera. Lo único que era diferente eran las ideas. Esa era la única diferencia entre nosotros. (GD, ex soldado, Fuerzas Armadas, San Salvador).
Naturalmente, los combatientes de las fuerzas antigubernamentales tenían más claridad sobre sus motivaciones y metas. Creían que la guerra era necesaria para mejorar las vidas de los pobres y de las clases trabajadoras, y justificaban la guerra como un precio que había que pagar para lograr el cambio.

"Pero también hay que decir que la guerra era una ruta mala pero necesaria, porque, mire, si no hubiera ocurrido la guerra, no habríamos tenido ni siquiera los pocos pequeños cambios que tenemos allá arriba; entonces, hasta cierto punto valió la pena ... y los que se han beneficiado ..., bueno, no estaríamos aquí reunidos con usted hoy." (GD, varón excombatiente FMLN, Chalatenango).

"Porque valía más la pena morir combatiendo que morir de hambre; y en esta situación tenemos claro que no le deseamos la guerra a nadie. Quizás no seguiríamos trabajando de esta manera, porque en uno de estos ... pero sí defendemos nuestras razones, las causas por las que participamos en el esfuerzo." (GD, varón excombatiente FMLN, Chalatenango).

"Bueno, yo le diría que la guerra trae mucho sufrimiento, claro. Es difícil, y quizás no logramos nuestros objetivos, pero no había otra salida, teníamos que hacerlo." (GD, varón excombatiente FMLN, Chalatenango).

Pero la confusión y falta de comprensión características de las actitudes de los soldados gubernamentales podían también apreciarse en las huestes antigubernamentales. El verse cara a cara con los soldados gubernamentales - muchos de los cuales habían sido arrancados del medio rural pobre, la misma gente por la que ellos luchaban- ponía en tela de juicio la claridad de su objetivo. Como afirmaba un ex combatiente del FMLN: "Mire, los soldados eran o son de familias pobres. Los guerrilleros también vienen de familias pobres. ¿Cómo podían los soldados luchar contra nosotros sabiendo que ellos eran pobres lo mismo que nosotros?"

Tanto los soldados como los combatientes de la guerrilla describían su entrada en la guerra con poco entrenamiento y poco conocimiento de las "reglas" de la guerra.
"Porque aquí, en el centro de San Salvador, había que movilizarse al máximo: ir a los pueblos del campo, a las zonas rurales donde estaban matando a los indígenas, donde la gente no estaba preparada. Esta guerra ocurrió allá. A nosotros no nos enseñaron derechos humanos. Apenas nos dijeron: esto es lo que van a hacer y así es cómo lo van a hacer. Ustedes van a defender nuestro país. Era el mismo pueblo el que luchaba contra uno." (GD, excombatiente FMLN, Chalatenango).

Presión para cumplir las órdenes
Carentes de conocimiento sobre las reglas de la guerra, los combatientes fueron objeto de enormes presiones de parte de sus superiores para que atacaran, mataran y masacraran a los civiles. Las raíces de este desarreglo se encuentran en una cultura de la presión que utiliza contra el enemigo y contra los civiles las tácticas más extremas a fin debilitar la resolución del bando contrario. En cuanto a la razón por la que se atacaba a los civiles, tanto para los civiles como para los combatientes (59% de cada grupo) eran las órdenes superiores, mucho más que cualquier otra razón, incluidas las de ganar a cualquier costo, odio al bando contrario, falta de preocupación por las leyes o influencia de las drogas o del alcohol [14].
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