lunes, 2 de mayo de 2011

“ORACION FILIAL”



Está anocheciendo, el tiempo
se desvanece en su correr
perdido, en la estancia sola,
dentro de la historia misma
y  los recuerdos  me atacan
sin sentido,  para  llenar
mis ansias  de tener  el sabor 
bendito,  de labios dulces
puros, divinos y sagrados.

Gracias padre  celestial,
por darme este momento
para dormir  tan  feliz,
esta noche  es digna para mí,
a ti madre, por besarme
para que mis sueños pesen
el sendero de mis pasos,
y tome la decisión
en olvidar para siempre,
la concupiscencia vana
y enmendar  esos errores,
que condujeron a perderme,
ahora deposito en ti señor, 
con mis palabras sencillas,
postrado ante ti señor,
la virtud  de la redención,
para entregarte mi vida
en cuerpo y alma, y dejes
estar junto a lo que amo
con toda la vigorosidad
que tu me  has dado siempre…

Así quedó el orador,
con las rodillas rotas,
su cabeza erguida y  fría
ante un altar,  que jamás
volvieron sus ojitos ver
y el mundo criticó ese
beso, que  tanto pedía,
a, alguien que jamás ellos
pudieron ver en esta tierra…


                          Aristarco Azul
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