Entre los pasillos de maternidad,
la ternura de una linda mujer,
con su voz dulce llena de ternura…
Vestida de blanco, de sala en sala,
y sin descanso, de noche y de día,
con sus manos de seda, inyecta con amor…
A moribundos que se rejuvenecen,
al ver la sonrisa tan atractiva,
mezclada con los barbitúricos,
pidiendo a Dios sean los medicamentos…
Que el santo redentor permite siempre,
a los que se van para el otro arcano,
a esperarnos felices de haber sido,
atendidos de una linda enfermera…
Aristarco azul
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