miércoles, 25 de agosto de 2010

Lamentos de Volcanes, de Aristarco Azul

Se oye silencioso su respirar
Por las noches, San Jacinto
Su angustia tormentosa,
Chinchontepéc su desesperación
Trituradora, Ilamatepéc
Su residuo de resentimiento
y Granadillas pidiendo agua
desesperado con tristeza, sofocados
entre la melancolía de Izalco;
porque los están cobijando
con residenciales, disecando
sus manantiales que Dios les dejó,
como premio por darnos sus frutos
y el hombre con su animalismo pensamiento,
crearon galardones de ingenieros
y arquitectos para deforestar sus faldas,
construyendo residenciales
y poner antenas parabólicas irradiando
sus pulmones que tropiezan con nubes
de carbono, expulsado de los escapes
donde transportan a diario a los obreros
mal pagados en las maquilas…
Un día se podrán a de acuerdo los volcanes
y expulsaran con ira, el cáncer
que guardan internamente
y el humanoide pensante dirá:
Que se construyan más iglesias
para conseguir la venia y absolución
y dirán que es obra divina, creando más pastores,
para aumentar el diezmo y la ofrenda…
y el cíclico respirar de los volcanes
descansaran otro remanso de estupefactos
constructores queriendo asesinarlos
haciendo tabernas y llamándolas
como sacrosantas de minas…
Dios los bendiga volcanes protectores
De nuestra belleza divina y lamento
El salvajismo que les están haciendo,
Volcâo, Vulcanos…

Aristarco Azul
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