martes, 17 de agosto de 2010

La Loca del Pueblo, de Torcuato Tasso II

Por :Torcuato Tasso II

En el parque del pueblo San Juan Opico, rondaba una señora, que le cheleaban los ojos que eran grandes y le parecían tecomates, los dientes eran anchos y gruesos, los colmillos bien puntiagudos.

Cuando movía la boca como comiendo algo, le rechinaban, así como rechinan las bisagras de una puerta vieja.

Sus manos eran largas, tan largas que le llegaban hasta la rodilla, sus hombros parecían como de murciélago descansando, su pelo era largo que le llegaba hasta la rodilla y lo tenía como alambre, cubierto de lodo seco, sus piernas como si fueran de cenzontle y completamente chorreadas de mugre , su vestido harapiento y roto ; siempre andaba con un saco en el hombro y con un chirrión de guayabo , que lo usaba para apartar las hojas secas y bolsas plásticas que tapaban los desperdicios de comida y frutas putrefactas, que ella las recogía para almorzárselas , guardando unas en el saco para el postre.

El chirrión, lo ocupaba para pegarle a los perros, que le querían quitar la comida o que le entorpecían el camino; las personas que la veían, le daban a la pobre señora, unas monedas otras le daban comida, frutas, tortillas con arroz y frijoles y algunos vestidos limpios para que se cambiara; pero ella los ocupaba de almohada, de cobija y la mayoría de veces las cambiaba o la dejaba tirada.

La señora, no abandonaba el parque y cuando las campanas tocaban y hacían el llamado para que los feligreses, llagaran a la iglesia a misa; se ponía a tararear, -tara, lalá, tara, lalá lálala tara, taralalá, taralalá, tan-tara -tantán – tantán.
Y cuando salían los feligreses de de la iglesia, siempre tarareaba la marcha nupcial, - tan, ta, tan tararantan, tan, tan, tan .taran, tatán…

Y luego continuaba su búsqueda de alimentos, a veces innecesaria, cuando la noche la atrapaba con un bostezo grande, caminaba al portal, donde están de los juzgados y en una esquina junto a la pared y se quedaba dormida.

Un domingo como de costumbre la señora, caminaba al rededor del parque y de repente un niño, como eso de unos ocho años de edad, llegó al parque y se puso a jugar con una pelota plástica, le dio un punta pie y la pelota que corrió en dirección alas piernas de la señora , el niño siguió la pelota y vio que la señora la tomó y se puso a bailar , así como la famosa cantante: Laura León.

El niño se puso a reír, se acercó a la señora lentamente y le pidió la pelota, estirando sus bracitos y las manos abiertas en la misma dirección donde estaba la pelota; la señora se detuvo de bailar, y el niño comenzó a respirar profundamente, que se le acelero el pálpito del corazón, enseñó los dientes como riéndose y al verle los dientes a la señora, el niño se quedó estupefacto, comenzando todo su cuerpecito a sudar helado.
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La señora lo miró fijamente a los ojos, tiró la pelota por un lado, tiró el saco y el chirrión, tomó al niño del cuello, con sus manos mugres, apretándolo fuertemente.

Al niño no le quedo tiempo de gritar, solo meneaba sus piernitas, ya tenía su piel pálida; las personas que estaban viendo, gritaron, -¡salven al niño, lo están ahorcando ¡- ¡auxilio están ahorcando al niño!.
De repente, comenzaron asonar las campanas, y la señora, soltó al niño y comenzó a tararear -tara, lalá, tara, lalá, lálala, tara, tara,lalá, tara,lalá, tan-tara -tantán – tantán.

El niño como pudo, corrió asustado hasta llegar a la casa, la madre le pregunto.
-¿Por qué vienes así?
¿Qué te pasa?
- El niño le respondió
- Abrázame mamita, a-bra-za-me.
- Y se puso llorar con sentimiento diciéndole
- ¡Mamita te amo, te amo, a…Abrázame fuerte mamá, te amo mamita linda ¡.
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