martes, 24 de noviembre de 2009

Un poquito sobre Honduras, las preocupaciones del usurpador

Cuando los lobos, cuando los coyotes y chacales se visten de ovejas, que lindos se ven diciendo mentiras y preocupándose por el pueblo, por la democracia, por la mal trecha democracia que pisotearon y luego fingen defender. 

El usurpador hondureño me recuerda que  hace muchísimos años allá por el parque Cuscatlán presencia cuando una pareja discutía y el marido le pegaba a la mujer, todo en la calle a la vista de todos, y viene un cristiano y le propina un golpe al hombre, y la mujer se le tira encima al "metido" para que dejará de lastimar a su golpeador.

Según el usurpador los pueblos latinoamericanos seguimos siendo como esa mujer, que le gusta que la golpeen. Y en esencia una parte de la población quizá sí, pero la parte que yo conozco, nunca jamás.

Don Micheletti ahora dice estar preocupado por lo que puede pasar durante las elecciones en Honduras, que falso e hipócrita, me recuerda a algunos salvadoreños de derecha. Pero afirma luego de su preocupación, que eso que le paso a Zelaya le pasará a cualquier presidente que pretenda cambiar la constitución; y dice el periódico, que la constitución Hondureña prohíbe la reelección; y por Dios, que sacrosanto pecado cometieron, preguntar si querían cambiarla; Zelaya quiso escuchar al pueblo, al supuesto dueño de la democracia. 

Las preocupaciones de ese pillo son nada más del diente al labio, ese personaje no puede preocuparse por su pueblo, ni por nadie que no represente sus intereses; las elecciones hondureñas bajo el golpe de estado son ilegales y no deben ser reconocidas por nadie.

La consulta al pueblo no se debe limitar a los partidos políticos, que al fin de cuentas solo hacen lo que le conviene al patrón o dueño de los mismos.  En América Latina hay buenos ejemplos de consulta, allá en un bello país sudamericano, uno que se llama Colombia, su presidente fue reelegido, modificó la constitución, pero allí nadie dijo nada; nadie dijo que no, y ahora hasta pretenden modificarla otra vez para un tercer mandato. Y si el pueblo colombiano quiere, adelante Uribe.

Pero me quedo en Honduras, y no es que sea tan metido, pero lo que pase en Honduras influye en los demás demagogos y poderosos de Centro América y los puede hacer creer que pueden usar su fuerza, su dinero y su poder para derrocar las conquistas del pueblo.  Y eso que pasa en Honduras en El Salvador no deben ni siquiera soñarlo, ni siquiera pensar en ello.

Las preocupaciones de Micheletti no son más que lagrimas de cocodrilo, son hayes, son falsos hayes; y que lastima que algunos, y para desgracia los más poderosos se presten a reconocer esas elecciones. Las próximas elecciones en Honduras son una patraña para poner a quien Micheletti y su grupo de poder quiera.

Y es tan buena gente el chele ese, que hasta se retirará de la presidencia; creo que este señor pretende que el pueblo hondureño y la comunidad internacional compre bombones para no quedarse sin dedo de tanto chupárselo.

Personalmente no apoyo las dictaduras, pero las prefiero a las falsas democracias, y en Honduras, aún no hay dictaduras, pero si mentiras gobernando el país.

Me alegro profundamente de que nuestro gobierno no reconozca la bazofia hondureña.

Espero que el cardenal hondureño bendiga las elecciones, y se eche a la sotana todas las mentiras de su falso presidente y las bendiga para perpetuar en la consciencia de su pueblo una mentira más.

Alto a la farsa electoral hondureña.
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