lunes, 30 de noviembre de 2009

Socialismo del Siglo XXI, ¿ese es el camino para El Salvador?

Me gusta como suena: Socialismo del Siglo XXI

Eso es lo primero que debo decir, eso es lo primero que se me viene a la mente, y luego de eso en mi cabeza resuena la música de Eri Sugai, solo tengo oídos para esta excelente artista.

Ha pasado un tiempo ya desde que me levante de mi escritorio para contemplar el manto blanco que ha dejado la nieve; nieve en el desierto, insólito para mí; indudablemente me hizo falta culturizarme un poco, años atrás, pero siempre hay tiempo, pues éste es una ilusión.

Calma e tranquilidade de Deva Premal and Miten suenan ahora en mi ordenador, calma y tranquilidad; eso no es lo que el Socialismo del Siglo XXI provoca en muchos; creo que genera todo lo contrario.

Me he dedicado a leer editoriales de los periódicos salvadoreños, y no siempre me llevo buenas sorpresas, algunas veces siento que hay, eso que impugnan al comunismo, odio y resentimiento en algunos de los editorialistas; pues el odio, el resentimiento no son exclusivos del "comunismo" ni de aquello que suena a rojo. Pese a ello hay buenos editorialistas en los medios de derecha; pocos pero hay.

Y todo esto para hablar del Socialismo del Siglo XXI, ¿ese es el camino para El Salvador?; el camino correcto para El Salvador es aquel que se puede marcar con tres ejes principales:

1. Educación,
2. Generación de Oportunidades Empresariales
3. Justicia y Bienestar Social para la Población

El socialismo de Hugo Chávez, el socialismo de la V Socialista serán el camino de El Salvador, si los actores políticos, sociales, empresariales y culturales siguen generando división, odio y resentimiento y no propugnan un camino diferente a lo que en el pasado sembraron. La cosecha se puede cambiar; eso es algo por lo que el ser humano es grande; no es una tontería intentar cosechar algo nuevo, pero para ello, es obvio que se debe sembrar algo diferente. El tiempo para cosechar puede ser más corto del que podemos imaginar, todo depende de la semilla.

Muchos generadores de pensamiento, el que escribe para generarlo, o el que escribe por encargo, hablan de "ignorancia", mucho se habla de desconocimiento de la realidad venezolana, cubana, etc., sin embargo ellos ignoran, garrafalmente, los principales problemas de El Salvador: pobreza, hambre, falta de educación, y una larga lista que no vale la pena mencionar. Sin embargo siguen viendo a los marginados, la gran mayoría de salvadoreños, como "desechables", y eso es el producto de su falta de amor, su falta de "Dios".

Dios y política no se mezclan, me dice  un politólogo egresado de una de las mejores universidades privadas americanas. Pero "Dios", más allá del concepto, de la religiosidad y la falsa moral, es el ingrediente principal para la paz, para la convivencia amorosa; para la convivencia con justicia social y económica; ver a "Dios" en los demás garantiza encontrarlo en nosotros, y así perpetuarlo en nuestros hijos.

El Socialismo del Siglo XXI puede ser el camino de El Salvador, eso es evidente, si es o no el mejor camino, eso es una discusión que puede venir solo después de haber agotado los esfuerzos generadores de nuestro propio sistema social y económico acorde a la realidad de los salvadoreños; un sistema que incluya y no excluya; un sistema social utópico, quizá inexistente pero no por ello inalcanzable y realizable.

El sistema social y económico que necesita El Salvador es aquel que tome lo mejor de quien tenga que tomar, debe tener un mínimo permisible en cuanto alimentación, educación, salud, seguridad pública y bienestar.

Ningún sistema social podrá ser exitoso quitándole a los demás, ni el capitalismo que por siglos le ha quitado a nuestra gente la dignidad y los sueños; y lo ha sumergido en una pesadilla de hambre y marginación; donde el mínimo alimenticio es la inanición; ni aquellos sistemas sociales que expropien indiscriminadamente, que limiten la creatividad, el ingenio, el espíritu emprendedor de los seres humanos, en nuestro caso, de los salvadoreños.

Pero sin un sistema social digno, sin un sistema económico incluyente, sin empresarios responsables socialmente, y no solo para la publicidad, cualquier sistema será bienvenido por la desesperanza, más que por ignorancia o conocimiento. El hambre es más poderosa que la guerra política; la ignorancia y la necesidad son más poderosas y aballasadores que cualquier discurso.

Si las cosas no cambian, si no se dejan atrás los resentimientos del pasado, los fantasmas que aún rondan más corpóreos que etéreos, llevarán al Socialismo, al Comunismo, al Anarquismo y a la aniquilación.

Personalmente no considero malo el socialismo, sino hay que preguntarle a los países europeos de primer mundoque tienen sistemas democráticos sin espejismos, ni frases impregnadas de odio y resentimiento; de ignorancia de aquellos que se creen cultos. El socialismo será bienvenido a El Salvador si no encontramos un camino alterno, donde los pobres dejen de ser desechables y pobres; donde los señoríos desaparezcan y los políticos dejen de responder a intereses mezquinos.

Un compatriota nacionalizado español me deja un comentario que dice que en Venezuela a su familia política le limitan el efectivo de sus propias cuentas, de ser cierto, pero solo de ser cierto ese no es el sistema que yo quiero para mi amado El Salvador. Pero tampoco quiero el sistema que ARENA, partidos políticos, actores y la gran mayoría de grupos de poder de derecha han permitido, generado e impulsado en El Salvador, un sistema abusivo y criminal, que mata de hambre, de ignorancia y de falta de oportunidades a las clases más desposeídas.

Los fantasmas del pasado no rondan mis escritos, sino los gritos desesperados de mis hermanos y hermanas en cada llamada telefónica, en cada correo, en cada visita a mi amado El Salvador que piden una solución para su precaria situación.

Sin embargo, quizá por estar lejos, quizá por añorar tanto mi tierra, quizá porque mis hijos son, sin saberlo ni quererlo, unos exiliados económicos de El Salvador, quizá por eso no tengo una posición más definida y dura.

El sistema social que quiero para mi El Salvador es aquel donde la comida decente sea un derecho que se ejerza, la educación de los niños, adolescentes y jóvenes sea para generar mentes pensantes, mentes que propongan, mentes emprendedoras que lleven a El Salvador un paso más allá cada generación, y no solo abusen de sus congéneres sometidos por la ignorancia.

El Socialismo del Siglo XXI será el camino para El Salvador, en la medida que izquierdas y derechas, políticos, empresarios y sindicatos, el pueblo, no encuentre una solución real, viable y tangible a su situación; y quizá a pesar de mí, de mis intereses personales deberé apoyarlo.

Sin embargo mi apoyo y el de muchos salvadoreños tendrá un límite, un límite que se medirá conforme las libertades en las que cremos, es decir nuestro apoyo no será un cheque en blanco.
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