jueves, 30 de septiembre de 2010

El sistema capitalista y la autoestima

Solo se puede vivir en pareja cuando se es capaz de vivir solo.
Solo se puede vivir solo cuando uno se quiere a sí mismo

1.Amarás al otro como a ti mismo: tienes que empezar a convencerte de que eres importante, de que vales mucho.
Cuando hayas reconocido lo que vales y lo bueno que eres, no tendrás necesidad de que los demás apoyen y refuercen tu valor y tus valores y no te hará falta ajustar tu conducta a sus instrucciones y criterios.
Si estás seguro de ti mismo y tienes confianza en lo que piensas, no querrás ni necesitarás que los demás sean como tú.
En primer lugar, porque tú eres un ser único.
Y en segundo lugar, porque eso privaría a los otros de su individualidad y lo que te gusta de ellos son precisamente esos rasgos que los diferencian y hacen que sean lo que son.
Si logras amarte a ti mismo serás capaz de amar a los demás y no tendrás necesidad de recurrir a los chantajes sentimentales, la intrusión, la dependencia o la posesión porque dejarás de esperar retribución o gratitud del amado en el momento en el que experimentes el auténtico placer que uno puede sentir al ser generoso y amante, es decir, el placer que se siente al querer sin más, no buscando amor a cambio

2. Tu cuerpo es tuyo: ámalo, no lo tortures: el sistema capitalista depende de que la gente compre, de que consuma, y de que consuma un montón de artículos que en realidad no necesita.
Y para que alguien le entre la fiebre consumista debe sentirse frustrado, pues si está a gusto consigo mismo no comprará más allá de lo necesario.
Si el sistema nos quiere consumistas y por ende nos necesita frustrados, lo que hay que crear es un patrón de belleza inaccesible, al que siempre aspiremos pero nunca alcancemos ¿y que hay menos inalcanzable que la eterna juventud?
Así que si se nos hace creer que es posible lucir un cuerpo de adolescente a los 35 años, invertiremos todos nuestros esfuerzos.
Haz ejercicio porque es sano, pero no te pases 3 horas diarias en el gimnasio.
No aspires a un cuerpo que no es el tuyo, no te mates de hambre ni de cansancio y no te tortures pensando en lo que te sobra o lo que te falta.
Tu cuerpo eres tú y se supone que quieres aprender a quererte.

3. No caigas en la trampa del éxito: supongamos que la persona a quien más admiramos profesionalmente y aquella a quien más admiramos integralmente (como persona) murieran.
Suponiendo que fuesen personas cercanas a nosotros ¿a quién extrañaríamos más? ¿quién consideraríamos que hizo mejor vida, una exitosa vida? Mejor dicho ¿qué vida preferiríamos? Además ¿cuándo y cómo se califica el éxito?

4. El laberinto del perfeccionismo: las personas más felices son aquellas a las que les resulta más fácil clasificar un acontecimiento propio como positivo.
Deberíamos aprender a observarnos, para aceptarnos tal y como somos, con nuestras propias heridas, errores y limitaciones

5. Ten criterio propio, desconfía del concepto de autoridad: ser libre es actuar según en propio criterio. Para quererte a ti mismo empieza por creer en ti mismo.

6. El dinero no da la felicidad…

7. Sentirte bien:
■reconoce tus cualidades y logros de la misma forma que debes reconocer tus fallos y errores.
■Siéntete acompañado, procura tener y hacer amigos
■Autonomía: siéntete tú
■Si te caes, ponte en pie.



de Lucía Etxebarría
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