jueves, 18 de marzo de 2010

¿Por qué y para qué hacía milagros Jesús de Nazaret?

Espero que este sea el inicio, ya sea aquí o en otro lugar, de un debate interesante, tratando de ver a un Jesús histórico, si es posible, un hacedor de milagros en las tierras de Palestina, 2000 años atrás.

Ver más allá del Cristianismo a un Ser, que rompía con las leyes de la física, de la natura, de la vida. Tratando para aquellos que no creen en su existencia, a un hombre que lograba levantar muertos.


En todo caso, ¿para qué? y ¿por qué? lo hacía; ¿qué quería mostrar?


Jesús de Nazaret ¿existió?, preguntarán algunos, y aunque para mí sea un hecho, debo de pedirles a quienes creen que no, que es una ficción, que piensen que sí, y desde esa perspectiva que analicemos un poco los hechos de este predicador de Palestina.

Y que tomemos un poco estas ideas como punto de partida: judío de nacimiento, hijo de un carpintero, un obrero en general; criado en la miseria o pobreza; visiblemente religioso; y que dedica su vida a algo que en ese tiempo era "diferente"; además come con ricos, recluta a sus discípulos de entre gente pobre, deshonesta, y de mala reputación; se mezcla públicamente con putas y finalmente se dedica a hacer milagros por donde pasa.


No quiero mencionar la influencia de este ser en los últimos 2 mil años, no vaya a ser que se confunda la idea de este escrito; pues la figura de Jesús ha sido tremendamente distorcionada y ocupada por los hombres para dominación a través de la religión.


Con todas estas referencias, y asumiendo que existió y que realmente hacía milagros, me quedan las preguntas: ¿por qué? y ¿para qué?


La primera opción sería que quería mostrar la bondad de Dios en los cielos, y su poder dado a su "Único Hijo" aquí en la tierra, para que él, al igual que su Padre, hiciera con su poder como le venga en gana, beneficiando a algunos y dejando jodido a otros. Además, siendo hijo directo del Espíritu Santo, especial en toda dimensión, pues nació de una virgen, perpetuaría la locura de su Padre, el Dios - Loco que rige el universo. Al menos el mundo donde vivimos.


La segunda, la que me gusta más, es ver a un Jesús real, hijo de dos humanos, como mi madre y mi padre, criado en un "ambiente común", mostrando un camino diferente; un camino que inicia en su interior, tal como cuando dice: Yo soy el camino, la verdad y la vida; pero esta frase se sale de contexto cuando vemos en Jesús ese camino, y perdemos de vista el Camino, la Verdad y la Vida que reside en nosotros.


Para aquellos muy cristianos, diría Jesús reside en nosotros, como el Padre también. Pero esto aún no responde el para qué o el por qué de los milagros, del truquito de Lázaro, o decenas de otros.


El por qué y para qué que yo he encontrado en mi interior se refiere al Amor, a mostrar la ilusión de esta falsa realidad percibida por los 5 sentidos, y mostrar una realidad mayor, en el poder del Espíritu, cuando nos encontramos con Él en nuestro interior. Romper las leyes de la física, de la naturaleza, de la lógica, de la vida corpórea tiene sentido para mí, solo cuando pienso en Jesús como mi hermano mayor que me quiere instruir, y decirme, no necesitas regirte en este mundo por sus leyes, puedes romperlas al encontrar dentro de ti, al verdadero Ser que eres, y darte cuenta de quién es ese Ser, tu Ser, que es Uno con lo que llamas Dios.


Nacer en un ambiente "normal" o en el de la mayoría, sin vírgenes, ni el Espíritu Santo de por medio, significa para mí, que todos, sin excepción tenemos el potencial de encontrar ese Poder, ese Amor dentro de nosotros mismos; y romper por nuestros propios medios las leyes en las que creemos, o que colectivamente aceptamos como irrefutables.


Encontrar el por qué y el para qué de los milagros de Jesús, se resume para mí, en una lección de Amor de un Hermano Mayor que quiere en su corazón que yo me de cuenta de que puedo hacer lo mismo que Él; pero para eso debo encontrar dentro de mí, de mí mismo, ese poder, que difiere del poder egocéntrico, y se concentra en reconocer quien soy, el Hijo Único de Dios, uno en Jesús, Uno contigo, Uno con Todos y Todo.


Los milagros de Jesús son solo una muestra pequeña del Amor dentro de nosotros mismos, un Amor capaz de romper leyes, de hacer Todo, pero un Amor sin condiciones, sin el ego, sin las ansias de dominar a los demás, sino solo de servir.
Reacciones: