domingo, 12 de julio de 2009

Los regalos de tu corazón


Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.

En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado

Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.

Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice: “Cada uno da lo que posee”.

Así que, no te entristezcas con la actitud de algunas personas; no pierdas tu serenidad. La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón.

Domina tus reacciones emotivas. Se dueño de tí mismo. No arrojes leña en el fuego de tu aborrecimiento.

No pierdas la calma. Piensa antes de hablar y no cedas a tu impulsividad.

“Guardar resentimientos es como tomar veneno y esperar que otra persona muera”.

Tomado de un Power Point a mi correo

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Que bonita la historia, me causó risa y me hizo pensar en lo difícil que ha sido siempre para mí no resentirme y enojarme cuando alguien me ha hecho una ofensa, últimamente he tratado de reaccionar así como esta historia está descrito que deberíamos de hacerlo, pero no es fácil, al menos para mí, es una constante lucha, pero estoy segura de que se puede lograr, necesito mucho esfuerzo y tiempo....

Gracias mil por este post.....

Mireya

Unknown dijo...

Estimada Mireya,

Gracias por tu comentario, gracias a Dios también que hoy he podido responder prontamente.

La lucha es algo digno de seguir cuando estamos seguros que es para nuestra felicidad. Y en este caso no dudo que ya eres más feliz. La felicidad no es una meta, es un camino y tú ya estás en el, de eso no hay duda.

Un amigo mío decía, solo sonríe un poco más. Aunque sea de mentiras pero sonrie decía; pero como sonreir si estoy enojado le preguntaba, y me decía, hazlo y verás que al fin hasta de ti mismo te reiras, y serás más feliz.

Estoy aprendiedo a eso.

Un abrazo,
Moro