miércoles, 6 de octubre de 2010

El Padre Nuestro, Un análisis hermoso

Padre Nuestro...

Estas dos palabras por sí solas constituyen un sistema de teología completo y preciso. En ellas se fija clara y distintamente la naturaleza y carácter de Dios. Resumen la verdad del Ser. Nos dicen todo lo que el hombre necesita saber acerca de Dios, acer­ca de sí mismo y acerca de su prójimo. Todo lo que a ellas se añada puede ser sólo a guisa de comentario, pues muy bien podría oscurecerse y complicarse el sentido verdadero del texto. Oliver Wendell Holmes dijo: "Toda mi religión está contenida en las dos pri­meras palabras del Padre Nuestro." Y la mayoría de nosotros nos encontramos en pleno acuerdo con él. ...

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Notemos que esta cláusula, que fija la naturaleza de Dios, establece al mismo tiempo la naturaleza del hombre; porque si el hombre es hijo de Dios, nece­sariamente tiene que participar de Su naturaleza, ya que la naturaleza de los hijos es invariablemente similar a la de los padres. Es una ley cósmica que "de tal padre tal hijo". No es posible para un rosal producir lirios o para una vaca dar a luz a un potrito. La prole, pues, es y tiene que ser de la misma natu­raleza que los padres; y, así como Dios es Espíritu Divino, el hombre tiene que ser esencialmente Espí­ritu Divino también, no importa si las apariencias dicen lo contrario.

Pero detengámonos aquí un instante y tratemos de damos cuenta del progreso inmenso que hemos realizado al comprender la enseñanza de Jesús a este respecto. ¿No es evidente que así Él eliminó de un golpe el noventa por ciento de la vieja teología, con su Dios vengativo, sus almas predestinadas, su fuego eterno del infierno y todas las otras horribles crea¬ciones concebidas por imaginaciones enfermas y ator-mentadas? Dios existe. Y el Eterno, el Todopoderoso, el Omnipresente, es el Padre misericordioso de la hu-manidad.

Si meditásemos en este hecho lo bastante para comprender, aun parcialmente, lo que en verdad sig¬nifica, la mayoría de nuestras dificultades se encon¬trarían resueltas y nuestras enfermedades desaparece¬rían, porque sus raíces hallan sustento en el temor. Y la causa fundamental de toda dificultad es el temor. Si pudiésemos entender, tan sólo en parte, que esta...

... Seguidamente vemos que la Oración no dice "Padre Mío", sino "Padre Nuestro", lo cual significa, sin ningún lugar a duda, el hecho verdadero de la fraternidad de los hombres. Ello fuerza nuestra aten¬ción desde el principio a fijarse en el hecho de que todos los hombres son ciertamente hermanos, hijos de un mismo Padre; y que "No hay ya judío o grie¬go, no hay siervo o libre, no hay hombre o mujer", ...


Tomado del Libro:


El Sermón del Monte de Emmet Fox
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