viernes, 7 de mayo de 2010

La importancia de los signos de puntuación

Tomado de Libre Opinión:

Encontré este texto en un blog español y me gustó.
Se los copio. También les dejo el link por si les interesa ir a dar una vuelta. Está interesante!

http://www.padronel.net/index.php?ti...pb=1#feedbacks

Se cuenta de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir
el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

"Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco
jamás páguese la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los
jesuitas todo lo dicho es mi deseo".

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en el mismo,
y cada cual se atribuía la preferencia. Pero a fin de resolver estas
dudas acordaron que cada uno, persona o grupo, de los grupos
interesados en la herencia presentara el escrito con los signos de
puntuación cuya falta motivaba la discordia. Y, en efecto, el sobrino

Juan lo presentó de esta forma:


"Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco,
jamás, páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los
jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo".

Como se ve, el favorecido era Juan. Pero, no conformándose Luis,
éste, lo arregló del siguiente modo:

"-¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No, a mi hermano Luis. Tampoco,
jamás, páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los
jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo".

El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:

"-¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. -¿A mi hermano Luis? Tampoco,
jamás. Páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los
jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo".

De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta, pero se interpusieron
los jesuitas reclamando toda la herencia basados en que la verdadera
interpretación del escrito era ésta:

"-¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. -¿A mi hermano Luis? Tampoco,
jamás. -¿Páguese la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los
jesuitas, todo. Lo dicho es mi deseo".

Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y para poner
orden acudió la autoridad. Ésta consiguió restablecer la calma y, después
de examinar el escrito objeto de la discusión, exclamó en tono severo:

"Señores, aquí se trata de cometer un fraude. La herencia pertenece al
Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba la verdadera interpretación
del escrito, que es la siguiente:


-¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. -¿A mi hermano Luis? Tampoco.
Jamás páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los
jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”

En virtud de esta interpretación y, no resultando herederos para la herencia,
yo, Juez, me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado el asunto".
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